En este proyecto actualmente en construcción, Liñagar está dando vida a una doble piel de chapa perforada.
Más que un simple cerramiento, esta envolvente metálica funciona como un velo arquitectónico. Protege el interior y tamiza la luz solar, pero al mismo tiempo deja entrever sutilmente lo que hay detrás, creando un juego de transparencias, luces y sombras que cambia por completo a lo largo del día.
Es fascinante ver cómo el edificio respira y se conecta con el exterior manteniendo su privacidad.
¡Seguimos avanzando a buen ritmo en la obra, con muchas ganas de mostraros el resultado final!
